✍Francisco José Castillo Navarro, Director General del Grupo Periódico de Baleares, Presidente Fundador de AMC/
La gestión de EMAYA y del Ayuntamiento de Palma, gobernado por el Partido Popular, vuelve a demostrar una alarmante combinación de improvisación, falta de previsión y desprecio por el interés ciudadano. El caso de las balizas V-16 conectadas es solo el último ejemplo de una forma de gobernar basada en llegar tarde, mal y trasladar siempre las consecuencias al mismo de siempre: el ciudadano.
A día de hoy, el 90 por ciento de los vehículos no dispone de dichas balizas, un dato demoledor que evidencia que no existe planificación real ni una estrategia eficaz para afrontar un cambio normativo que era conocido con antelación. Estos datos, además, nos han sido informados por los trabajadores, quienes denuncian sentirse en una total indefensión ante la gestión caótica de EMAYA y del Ayuntamiento.
El Gobierno central ha concedido un margen de tiempo suficiente para regularizar esta situación en todo el territorio nacional, precisamente para evitar el caos y las sanciones masivas. Sin embargo, en Palma, ese margen se ha desperdiciado de manera irresponsable.
Si en lugar de actuar con urgencia de última hora, el consistorio hubiese trabajado con seriedad y previsión, los plazos podrían haber sido muy distintos. A 1 de enero de 2026, fecha en la que la normativa entraba plenamente en vigor, todos los vehículos municipales deberían haber contado ya con la baliza reglamentaria, dando ejemplo al resto de la ciudadanía. No ha sido así.
El resultado es el habitual: desorganización, compras tardías, gestión reactiva y un escenario en el que, si finalmente se imponen multas por no llegar a tiempo, quien pagará no será el político responsable, sino el ciudadano. El mismo ciudadano que financia el sistema, que cumple las normas y que sufre las consecuencias de una administración incapaz.
Cabe preguntarse si las cosas serían diferentes si las sanciones salieran del bolsillo de los políticos de turno, cómodamente sentados en su poltrona, en lugar de recaer sobre la población. Probablemente sí. Tal vez entonces habría planificación, responsabilidad y respeto por el dinero público.
Lo ocurrido con las balizas V-16 no es un hecho aislado. Es un síntoma más de un modelo de gestión fallido. EMAYA y el Ayuntamiento de Palma encadenan error tras error, decisiones tardías y una preocupante falta de autocrítica. No dan ni una bien.
Mientras tanto, Palma sigue pagando el precio de un gobierno municipal incapaz, incapaz de anticiparse, incapaz de gestionar y siempre dispuesto a que otros asuman las consecuencias de su incompetencia.
FJCN









2 Comentarios
Tengo entendido que los primeros meses desde entrada en vigor de la nueva normativa ,lo agentes de policía no multan sólo dan avisos de cortesía ante la nueva normativa.
ResponderEliminarSoy trabajador de Emaya y es muy cierto lo que dice el artículo, el PP son unos incompetentes
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