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La hipocresía habitacional de Neus Truyol en Palma



✍ PALDIBA/ La exconcejala de Vivienda de Més, Neus Truyol, vuelve a dar lecciones desde la oposición, exigiendo ahora un piso social por familia al actual gobierno municipal del PP, mediante una moción que se debatirá este jueves 29 de enero. Lo hace, además, con un tono grandilocuente y moralizante que choca frontalmente con su gestión real cuando tuvo competencias directas en vivienda.

Y es aquí donde emerge el dato incontestable: durante la pasada legislatura, con Truyol al frente del área de Vivienda, no se construyó ni un solo piso social en Palma. Cero. Ninguna promoción pública. Ninguna solución estructural. Ningún resultado tangible. Ahora, sin embargo, pretende erigirse en abanderada del derecho a la vivienda, como si su historial no existiera.

Desde la oposición, la aún portavoz de Més, partido separatista-catalanista y radicalizado, reclama “un giro claro en las políticas de vivienda” y acusa al sistema de permitir una supuesta “estafa habitacional”. Sin embargo, cuando gobernaban, ese giro nunca llegó. Las palabras sustituyeron a los hechos, y la retórica ideológica ocupó el espacio que debería haber llenado la gestión eficaz.

Resulta especialmente llamativo que Més vote sistemáticamente en contra de cualquier iniciativa que penalice la okupación, mientras exige más seguridad y estabilidad en el alquiler. Una contradicción flagrante: se reclama protección para los arrendatarios, pero se desprotege deliberadamente a los propietarios, generando inseguridad jurídica, retirada de vivienda del mercado y, paradójicamente, subidas de precios.

Entre sus propuestas estrella figuran medidas ya conocidas por su fracaso allí donde se han aplicado: control de precios, contratos indefinidos de alquiler, prohibición total del alquiler turístico y restricciones severas a la propiedad privada. Todo ello envuelto en un discurso donde el mercado es el enemigo y la realidad económica queda relegada frente al dogma ideológico.

Truyol afirma que “regular los precios no es radical”, pero omite que radical fue su inacción cuando tuvo la oportunidad de incrementar el parque público de vivienda. Radical es no construir, no planificar y no ejecutar, para luego exigir desde la barrera lo que no se fue capaz de hacer desde el gobierno.

Alerta ahora de que miles de contratos de alquiler vencerán en 2026 y de que decenas de miles de personas podrían quedar en riesgo. Sin embargo, esas renovaciones ya estaban previstas durante su mandato, y no se adoptaron medidas estructurales para anticipar el problema. La bola creció mientras ella miraba, y ahora pretende responsabilizar a otros de una situación que contribuyó a agravar.

El discurso emocional hablar de angustia, estrés, ansiedad infantil no puede ocultar la realidad política: Més gobernó y fracasó en vivienda. Y ante ese fracaso, la estrategia es clara: ruido, culpabilización ajena y amnesia selectiva.

La vivienda en Palma es un problema grave, complejo y real, pero no se resolverá con eslóganes, mociones vacías ni lecciones morales de quienes no cumplieron cuando mandaban. Antes de exigir un piso por familia, quizá Neus Truyol debería explicar por qué no hizo ninguno cuando pudo.


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