✍ El Ciudadano Habla/ La situación que se vive actualmente en la perrera municipal de Son Reus, en Palma de Mallorca, ha generado una profunda indignación ciudadana. Diversos testimonios denuncian una mala gestión continuada por parte del Ayuntamiento de Palma, actualmente gestionado por el Partido Popular, al que se señala como responsable directo del caos existente en estas instalaciones públicas destinadas al bienestar animal.
Entre las principales deficiencias denunciadas se encuentra una web oficial sin actualizar, que no refleja la realidad del número de animales, especialmente en el caso de los gatos, cuyos datos no coinciden con el número de jaulas, dificultando gravemente los procesos de adopción.
La falta de personal es otro de los problemas estructurales más graves. El teléfono de contacto no es atendido, y las personas que acuden presencialmente se ven obligadas a soportar largas colas, ya que en muchas ocasiones solo hay una persona atendiendo a todo el público, situación que genera desesperación tanto en usuarios como en trabajadores.
Las denuncias también apuntan a condiciones indignas para los animales:
-Perros sin comida ni agua
-Gatos alimentados con pienso para perros
-Animales enfermos o directamente no atendidos, algunos de los cuales acaban falleciendo
-Jaulas sucias, llenas de orina y excrementos
-Perros que no salen a pasear, sin justificación alguna
Especialmente alarmante es el hecho de que perros en condiciones pésimas estén siendo devueltos a sus propios maltratadores, sin sanción alguna y sin la retirada inmediata del animal, vulnerando claramente la Ley de Bienestar Animal y la normativa recogida en el BOE (Boletín Oficial del Estado).
Los trabajadores del centro también sufren esta situación. Muchos de ellos, según se denuncia, abandonan su puesto completamente desmotivados, mientras que los voluntarios, que no reciben ningún tipo de remuneración, se ven sometidos a presiones. Aquellos que intentan documentar lo que ocurre dentro de la perrera y aportar pruebas, son vetados y expulsados, perdiendo su derecho a seguir ayudando.
A pesar de que existen denuncias formales presentadas, se acusa a la inacción judicial, señalando que, al depender del Ayuntamiento, estas denuncias no prosperan, incluso existiendo pruebas contundentes de los hechos.
Uno de los testimonios más impactantes relata la experiencia de una ciudadana cuya hija acudió con una gatita bebé para realizar el chip y la vacunación, tras recibir una cita oficial. A pesar de llegar puntualmente, la espera se prolongó durante más de dos horas, provocando que el animal, encerrado en su transportín, se orinara y defecara encima, quedando en un estado de extremo estrés y miedo. La gatita regresó a casa en condiciones lamentables, completamente alterada.
Estas esperas interminables están provocando que muchas personas renuncien a adoptar, marchándose cansadas y frustradas, lo que agrava aún más la saturación del centro.
La situación de los gatos es especialmente crítica. Se denuncia un descontrol absoluto, con animales que no aparecen en la web, jaulas mal identificadas y frío extremo, sin que nadie actúe para evitar que se estén muriendo. La falta de medios y de personal convierte el recinto en un lugar inhumano, incluso para las personas. Una madre relata cómo tuvo que rogar para que permitieran resguardarse del frío a su hija pequeña mientras esperaba ser atendida durante más de hora y media.
Ante este panorama, la ciudadanía cuestiona abiertamente la pasividad de partidos y colectivos animalistas, como PACMA o Progrés en Verd, a quienes se acusa de no organizar movilizaciones, no exigir responsabilidades y no actuar con la contundencia necesaria, a pesar de presentarse como defensores del bienestar animal.
La pregunta que se repite es clara: ¿a qué se está esperando?
La preocupación crece y se advierte que la situación puede derivar en un conflicto social mayor. Como siempre, los más perjudicados siguen siendo los más inocentes: los animales.
La ciudadanía exige que quienes tienen la obligación legal y moral de actuar se muevan, investiguen y pongan fin de inmediato a lo que está ocurriendo en la perrera municipal de Palma de Mallorca.
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