Expertos alertan de que el insomnio eleva el riesgo de accidentes, reduce el rendimiento y aumenta el uso de servicios sanitarios
✍Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia/
La SEMG advierte del impacto clínico, social y económico de dormir mal y pide reforzar su detección en Atención Primaria
El insomnio se ha consolidado como un problema de salud pública de primer orden, con importantes consecuencias tanto a nivel individual como social. Así lo ha señalado la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia durante las XXVII Jornadas SEMG Aragón celebradas en la Universidad de Zaragoza.
Durante el encuentro, la especialista Isabel Mª Paúles Cuesta destacó que el insomnio debe entenderse desde un enfoque global, ya que no solo afecta al descanso nocturno, sino que tiene repercusiones clínicas, sociales y económicas.
Los datos reflejan la magnitud del problema
- Alrededor del 70% de la población no duerme las 7-8 horas recomendadas- Más de 4 millones de personas en España sufren trastornos del sueño graves
- Más de 12 millones no descansan adecuadamente
- Hasta el 50% de los adultos y el 25% de los niños presentan problemas de sueño
Más allá del cansancio, el insomnio tiene efectos directos en la vida diaria, como fatiga, somnolencia, alteraciones emocionales y deterioro cognitivo, afectando al rendimiento personal y profesional.
Uno de los aspectos más preocupantes es su impacto en la seguridad
- Aumenta el riesgo de accidentes de tráfico entre 2,1 y 2,2 veces- Incrementa los accidentes laborales y domésticos, con un 14% más de caídas
- Provoca más visitas a urgencias, con un 11% de aumento
Además, se asocia al absentismo laboral y a un elevado presentismo, con mayor probabilidad de cometer errores en el trabajo.
Ante esta situación, la experta subraya la necesidad de reforzar la detección precoz desde Atención Primaria, diferenciando entre insomnio agudo y crónico, y abordando factores clínicos, psicológicos y de estilo de vida.
En cuanto al tratamiento, se apuesta por un enfoque integral
Priorizar medidas no farmacológicas como la higiene del sueñoMantener horarios regulares y reducir el uso de pantallas
Fomentar hábitos saludables como ejercicio y buena alimentación
Aplicar técnicas conductuales para mejorar la relación con el descanso
También se abre la puerta a nuevas alternativas terapéuticas, como los antagonistas del receptor de orexina, que podrían ofrecer opciones distintas a los sedantes tradicionales.
Con este enfoque, la SEMG insiste en que mejorar la calidad del sueño no solo beneficia al individuo, sino que reduce riesgos, mejora la productividad y alivia la presión sobre el sistema sanitario.









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