Una nueva hipótesis sugiere que la fatiga crónica y la sensibilidad química múltiple podrían tener un origen común relacionado con alteraciones celulares
✍Asociación de Medios de Comunicación Digitales/
Investigadores apuntan al exceso de calcio intracelular como posible mecanismo compartido entre ambas patologías
El síndrome de fatiga crónica y la sensibilidad química múltiple (SQM) son dos enfermedades complejas, incapacitantes y todavía rodeadas de incógnitas científicas. Sin embargo, una nueva hipótesis plantea que ambas podrían compartir un mismo origen biológico.
El bioquímico estadounidense Martin L. Pall sostiene que ciertos factores ambientales, como los campos electromagnéticos, podrían desencadenar alteraciones en el funcionamiento celular. Según esta teoría, estos estímulos provocarían un aumento del calcio intracelular, un elemento clave en procesos como la inflamación, la señalización celular y la actividad del sistema nervioso.
Este posible mecanismo estaría relacionado con la llamada hipersensibilidad electromagnética, una condición en la que algunas personas reaccionan de forma intensa a estos campos. Los síntomas descritos incluyen fatiga, insomnio, problemas de memoria, dolor, depresión o alteraciones cardíacas, lo que evidencia su impacto en múltiples sistemas del organismo.
El investigador explica que los campos electromagnéticos pueden actuar sobre los canales de calcio de las células, alterando su funcionamiento y generando una reacción en cadena que afecta a diferentes órganos y funciones. En las personas más sensibles, estos canales serían especialmente reactivos, amplificando los efectos.
Además, esta hipótesis sugiere que tanto la fatiga crónica como la SQM comparten un “círculo vicioso bioquímico” que perpetúa la enfermedad en el tiempo. Este ciclo explicaría por qué ambas patologías son crónicas y difíciles de tratar, ya que una vez activado puede mantenerse afectando distintas partes del cuerpo.
A pesar de estos avances, los expertos recuerdan que se trata de una línea de investigación en desarrollo y que aún se necesitan más estudios para confirmar este origen común. Mientras tanto, los especialistas en medicina ambiental recomiendan reducir la exposición a posibles desencadenantes, especialmente en personas que presentan síntomas compatibles.
Este enfoque abre una nueva vía para entender mejor estas enfermedades y avanzar hacia tratamientos más eficaces, en un campo donde todavía queda mucho por descubrir.








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