✅ Escándalo en Calviá: polémica por 60 pisos en Cas Català en Es Barranc

“Una bomba urbanística en un barranco”: indignación total en Cas Català por el proyecto de 60 pisos en Es Barranc

Barranco de Es Barranc en Cas Català (Calvià) con entorno natural y urbanización cercana, reflejando la tensión entre el torrente y el desarrollo urbano.
Posible zona afectada

✍ El Ciudadano Habla

El proyecto para construir 60 viviendas de precio limitado en Es Barranc (Cas Català, Calviá) ha desatado una de las mayores controversias urbanísticas recientes en la zona, con vecinos que hablan ya abiertamente de un “atropello urbanístico”, una “decisión irresponsable” y una operación que, según denuncian, ignora deliberadamente el carácter del terreno.

La actuación, todavía en fase de tramitación de licencia, se proyecta sobre un área atravesada por un torrente natural activo, en un entorno que los residentes describen como altamente vulnerable a inundaciones y con antecedentes de acumulaciones de agua en episodios de lluvia intensa.

“Van a construir encima de un torrente”: el foco del conflicto

El núcleo del conflicto no es solo la magnitud del proyecto, sino su ubicación exacta. Para los vecinos, la decisión de levantar edificios residenciales en un barranco natural es directamente incomprensible.

El temor principal es claro: que se esté urbanizando una zona que funciona como canal natural de evacuación de agua, con el riesgo de que episodios de lluvias intensas puedan provocar situaciones peligrosas.

Residentes del entorno han expresado su rechazo de forma contundente:

  • Javier: “Esto no es urbanismo, es una barbaridad. Aquí baja agua con fuerza cuando llueve.”
  • Marta: “Están ignorando el sentido común. No se puede construir en un torrente.”
  • Andreu: “Nos sentimos completamente abandonados. Nadie escucha lo que decimos.”
  • Laura: “Esto es una zona que se inunda. Es evidente. No hay debate posible.”
  • Pere: “Es una decisión que no tiene lógica técnica ni humana.”

Un proyecto que divide y tensiona al municipio

El plan contempla la construcción de varios bloques residenciales dentro de una estrategia de vivienda de precio limitado, presentada como respuesta a la crisis habitacional.

Sin embargo, en el barrio la percepción es radicalmente distinta: muchos vecinos consideran que se está utilizando la emergencia de vivienda como argumento para urbanizar suelos conflictivos o mal seleccionados, sin tener en cuenta los riesgos reales del entorno.

Las críticas se centran en tres puntos principales:

  • Riesgo hidráulico ignorado o minimizado
  • Colapso de servicios e infraestructuras ya saturadas
  • Pérdida irreversible del carácter natural del barranco

Informes pendientes y creciente presión social

El expediente continúa pendiente de informes técnicos clave relacionados con inundabilidad, drenaje, impacto territorial y seguridad del suelo.

Estos informes serán determinantes para la continuidad del proyecto, pero la presión vecinal ya ha escalado a un nivel significativo, con movilizaciones, reuniones informales y una creciente coordinación vecinal para intentar frenar la licencia.

En el barrio se ha instalado la idea de que el proyecto avanza “por inercia administrativa” pese a las advertencias.

“No es vivienda, es un problema creado”: el clima en Cas Català

El conflicto ha derivado en una fractura evidente entre la planificación urbanística y la percepción ciudadana. Mientras el proyecto se presenta como una solución habitacional, en Cas Català muchos lo interpretan como una operación mal planteada en un lugar inadecuado.

Las críticas ya no se limitan al proyecto en sí, sino al modelo de decisión:

  • Falta de diálogo real con los residentes
  • Escasa consideración del riesgo del terreno
  • Sensación de imposición institucional
  • Ausencia de consenso social mínimo

Un conflicto abierto que no se enfría

Lejos de apagarse, la tensión en torno a Es Barranc continúa creciendo. El proyecto se ha convertido en un símbolo local de lo que los vecinos consideran una deriva urbanística preocupante: construir donde no se debería, ignorando advertencias históricas del terreno.

La sensación general en la zona es de rechazo frontal y de alarma creciente.

Como resume uno de los vecinos:

“No es un debate político. Es un sitio donde no se debería construir. Y lo están ignorando.”


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