Investigación: los elementos que invitan al optimismo y las amenazas que podrían hacer fracasar el pacto
El acuerdo preliminar de 14 puntos alcanzado entre Estados Unidos e Irán representa el mayor acercamiento entre ambos países desde hace décadas. El documento contempla el fin de las hostilidades, el levantamiento gradual de sanciones, la reapertura del estrecho de Ormuz y un compromiso iraní para impedir el desarrollo de armas nucleares. Sin embargo, la gran pregunta es si estos compromisos bastarán para construir una paz duradera o si se trata únicamente de una tregua temporal.
Lo que juega a favor de una paz estable
1. El acuerdo responde a intereses económicos de ambas partes
Estados Unidos busca evitar una nueva guerra prolongada en Oriente Próximo, mientras que Irán necesita recuperar su economía tras años de sanciones y conflicto. El desbloqueo de activos congelados y la normalización de las exportaciones petroleras generan incentivos para mantener la estabilidad.
2. El estrecho de Ormuz vuelve a ser un elemento de cooperación
La reapertura de esta vía marítima es esencial para el comercio mundial del petróleo. Un cierre prolongado perjudicaría tanto a Irán como a las economías occidentales, lo que crea una interdependencia que favorece la contención.
3. Existe un calendario de negociaciones
El acuerdo prevé una nueva ronda de conversaciones durante los próximos 60 días para abordar cuestiones pendientes, lo que proporciona un mecanismo diplomático permanente.
4. Ninguna de las partes parece buscar una escalada inmediata
Después de meses de enfrentamientos, ambas administraciones consideran que los objetivos militares principales ya han sido alcanzados y que un nuevo conflicto tendría costes demasiado elevados.
Los factores que amenazan la supervivencia del acuerdo
1. El programa nuclear continúa siendo el principal punto de fricción
Aunque Irán acepta no fabricar armas nucleares, el destino de las reservas de uranio enriquecido y las inspecciones internacionales todavía no están completamente resueltos. Precisamente estas cuestiones provocaron el colapso del acuerdo nuclear de 2015.
2. El programa de misiles y los aliados regionales quedan fuera
Diversos medios señalan que asuntos como los misiles balísticos iraníes y las relaciones con grupos armados en Líbano, Siria, Irak y Yemen no forman parte del acuerdo inicial. Son precisamente algunos de los elementos que más preocupan a Estados Unidos e Israel.
3. La desconfianza histórica sigue intacta
Teherán recuerda que el acuerdo nuclear firmado en 2015 terminó cuando Washington se retiró unilateralmente años después. Por ello, muchos dirigentes iraníes exigen garantías de largo plazo que ninguna administración estadounidense puede asegurar plenamente.
4. Israel aparece como una variable imprevisible
Las operaciones israelíes en Líbano y las tensiones con Hezbolá podrían desestabilizar cualquier intento de reconciliación entre Washington y Teherán. Un incidente militar importante tendría capacidad para romper el proceso diplomático.
5. El levantamiento de sanciones depende de decisiones políticas futuras
Buena parte de las restricciones económicas están respaldadas por leyes y órdenes ejecutivas estadounidenses. Un cambio de administración en Washington podría modificar el rumbo del acuerdo, como ocurrió anteriormente.
¿Qué dice la experiencia histórica?
Las investigaciones sobre conflictos internacionales muestran que las treguas basadas únicamente en el cese de hostilidades suelen ser frágiles. Las pazes más duraderas se construyen cuando existen:
- Intereses económicos compartidos.
- Mecanismos de verificación independientes.
- Canales permanentes de diálogo.
- Garantías internacionales.
- Resolución gradual de las causas profundas del conflicto.
El acuerdo actual contiene algunos de estos elementos, pero deja sin resolver varios asuntos fundamentales.
Conclusión
La investigación de los términos conocidos permite concluir que el acuerdo de 14 puntos tiene capacidad para reducir la probabilidad de una guerra inmediata, pero todavía está lejos de garantizar una paz permanente.
En términos geopolíticos, se parece más a un armisticio con incentivos económicos que a una reconciliación completa. Su éxito dependerá de tres factores decisivos:
- La cuestión nuclear.
- La influencia de Israel y de los actores regionales.
- La voluntad política de futuras administraciones estadounidenses e iraníes.
En consecuencia, los especialistas consideran que este acuerdo podría convertirse en la base de una paz histórica, pero también existe la posibilidad de que termine siguiendo el mismo camino que el pacto nuclear de 2015: un avance importante, aunque vulnerable ante los cambios políticos y las tensiones de Oriente Próximo.

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