La indignación crece en Palma por la desidia de EMAYA y el autobombo del Ayuntamiento
Vecinos denuncian el abandono de la ciudad y cargan contra la nefasta gestión de EMAYA y Jaime Martínez mientras la cúpula presume de propaganda.
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| Presidente de EMAYA, Llorenç Bauzá en una de las campañas |
Mientras el Ayuntamiento de Palma despoja de rigor a la gestión pública y llena las redes sociales de vídeos institucionales vacíos de contenido, la indignación vecinal ha alcanzado un punto de no retorno. Vecinos de múltiples barrios de la ciudad han alzado la voz ante este medio para denunciar la sensación de burla constante que sufren a diario. La realidad en las calles es incuestionable: si antes Palma estaba mal, ahora está peor. Y el tiempo corre, con la cuenta atrás para las próximas elecciones retratando una inacción insostenible.
Las críticas apuntan directamente a la cúpula directiva. La percepción generalizada señala a la dirección de EMAYA como una muestra de incompetencia supina, señalando un entramado de gerentes y jefes enchufados incapaces de articular soluciones reales para la limpieza de la ciudad, cuyo único mérito parece ser poner la mano y cobrar. En la cima del organigrama, el máximo responsable municipal, Jaime Martínez, queda retratado como un alcalde incapacitado para gestionar y hacer las cosas bien.
Ver video en RTBE Televisión Daily
El contraste de la vergüenza: La propaganda frente a la realidad
Resulta esperpéntico observar cómo, mientras las barriadas acumulan deficiencias de limpieza y mantenimiento, el Presidente de EMAYA, Llorenç Bauzá, protagoniza publireportajes en vídeo presumiendo de una ejemplaridad ficticia. En su último mensaje institucional, reproducido en RTBE Televisión Daily, la empresa pública alardea de ratificar la Bandera Verde de la Sostenibilidad de Ecovidrio en el marco del Movimiento Banderas Verdes.
El titular oficial del Ayuntamiento:
Según los datos exhibidos con orgullo por el equipo de gobierno, entre junio y agosto de 2025, EMAYA gestionó el reciclaje de 3.179.900 kilos de envases de vidrio, contando con la adhesión de 418 establecimientos en la Platja de Palma.
¿Sostenibilidad o escaparate político?
La ciudadanía no cuestiona el reciclaje de vidrio ni el esfuerzo del sector hostelero, pero se niega a tragar con el autobombo institucional. La consecución de un distintivo veraniego en una zona turística concreta no tapa la desidia generalizada que vive el resto del municipio.
Palma no necesita más marketing político, ni medallas colgadas al cuello por jefes de despacho que cobran sueldos astronómicos por mirar hacia otro lado. Lo que la capital balear exige a Jaime Martínez y a la directiva de EMAYA es gestión real, trabajo de campo y dignidad para sus calles. La paciencia de los vecinos se ha agotado y las urnas están cada vez más cerca.

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