Al menos ocho víctimas fueron detectadas tras contar lo ocurrido a docentes o educadoras en Baleares
Los centros educativos pueden convertirse en un espacio seguro para que los menores cuenten situaciones de violencia que sufren en su entorno familiar. En Palma, al menos seis casos fueron detectados durante el último curso a partir de confesiones realizadas por menores a sus profesores, según información de la Policía Nacional.
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| Los centros educativos pueden ser clave para detectar situaciones de violencia /Imagen IA |
Los profesores, una figura clave para detectar la violencia
El inspector jefe Eduardo Pérez, al frente desde hace un año y medio de la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de la Policía Nacional en Baleares, ha destacado la importancia de la relación que los menores establecen con sus docentes.
Según ha explicado en una entrevista con Europa Press, los centros educativos son uno de los lugares donde los niños y adolescentes pasan más tiempo fuera de casa y, en algunos casos, el único entorno en el que pueden generar una relación de confianza con adultos ajenos a su círculo familiar.
Esta conexión puede hacer que el colegio sea el lugar más favorable para que un menor se sienta seguro y explique lo que le está ocurriendo.
Los avisos pueden producirse de manera espontánea o después de charlas de prevención organizadas por los propios centros o por la Policía Nacional.
Los protocolos dependen de cada situación
Cuando un menor revela una posible agresión, se activan diferentes protocolos dependiendo del contexto y de la gravedad de los hechos.
Si el presunto agresor es una persona con la que el menor convive, una de las prioridades es evitar que vuelva a quedar expuesto a esa situación. Cuando se trata de un familiar más lejano o de un vecino, se puede avisar inicialmente a los padres y valorar posteriormente si es necesaria atención médica.
El procedimiento puede terminar con una denuncia formal en comisaría, donde los agentes de la UFAM recogen la información necesaria para iniciar la investigación policial y judicial.
En el caso de víctimas de muy corta edad, pueden ser familiares o docentes quienes presten declaración ante los agentes para evitar que el menor tenga que revivir innecesariamente la situación.
Seis casos y ocho víctimas desde noviembre
Según los datos difundidos por la Policía Nacional, desde el pasado mes de noviembre se han registrado al menos seis casos que comenzaron con avisos realizados desde centros educativos.
En conjunto, las denuncias afectan a ocho víctimas y han provocado seis detenciones por presuntas agresiones sexuales y físicas. Las edades de los menores van desde los tres hasta los 16 años, y entre las víctimas predominan las chicas.
Uno de los primeros casos tuvo lugar a finales de noviembre, cuando la UFAM detuvo a un hombre acusado de agredir sexualmente a su sobrina, de nueve años. La menor habría contado lo sucedido después de participar en una charla organizada en su colegio con motivo del 25N, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
En otro caso, una menor acudió espontáneamente a sus profesores para pedir ayuda y relató que un amigo de la familia presuntamente la había agredido sexualmente durante dos años bajo coacciones y amenazas.
También en abril, en Manacor, un hombre fue detenido por presuntamente agredir sexualmente a su hija, de 16 años. La menor acudió a sus profesores a la salida de clase después de haber regresado al centro tras un periodo prolongado de absentismo.
Los orientadores comenzaron a interesarse por su situación y la adolescente relató que las agresiones se habrían repetido durante tres años dentro de su propia vivienda, sin que hasta entonces se lo hubiera contado a su madre.
Una víctima de solo tres años
Uno de los casos recogidos por la Policía Nacional tuvo como víctima a un niño de tres años, que ni siquiera tenía edad para acudir al colegio.
En junio, un joven de 20 años fue detenido por presuntamente agredir sexualmente a su hermano pequeño. El menor habría verbalizado lo ocurrido ante las educadoras de su escoleta, lo que permitió activar la intervención correspondiente.
Los docentes detectan cambios en los menores
El inspector jefe de la Policía Nacional ha destacado la capacidad de los profesionales de los centros educativos para identificar cambios de comportamiento y patrones que pueden indicar que un menor atraviesa algún problema.
Esta capacidad es especialmente importante entre los niños pequeños, aunque también puede resultar determinante en adolescentes.
Pérez ha valorado positivamente el trabajo realizado por los profesionales de los centros con los que ha colaborado y también la incorporación de psicólogos educativos en las etapas de Primaria y Secundaria.
A su juicio, cualquier recurso profesional que facilite que los menores puedan exteriorizar lo que están viviendo puede contribuir a detectar antes estas situaciones.
Baleares prepara el modelo Barnahus
El procedimiento podría cambiar cuando Baleares implante el modelo Barnahus, un sistema diseñado para concentrar en un mismo espacio diferentes actuaciones relacionadas con menores víctimas de violencia.
El objetivo es que los niños puedan prestar testimonio, someterse a exploraciones forenses y recibir atención psicológica y médica en un entorno adaptado y seguro.
Según ha explicado Pérez, la intención es que, cuando el proyecto esté operativo, los menores no tengan que acudir necesariamente a una comisaría o a un juzgado para afrontar estos procedimientos.
Los centros sanitarios también pueden detectar casos
Los colegios no son el único lugar desde el que se detectan posibles situaciones de violencia. En algunos casos, los menores o sus familiares llegan a revelar los hechos en centros sanitarios.
Aunque, según el inspector jefe, es menos habitual que un menor establezca una relación de confianza con un médico que con un profesor, los protocolos sanitarios permiten una actuación especialmente rápida.
Cuando una persona acude a un hospital para obtener un parte de lesiones por una agresión, el protocolo establece la comunicación correspondiente al juzgado, incluso cuando la víctima no desea presentar una denuncia.
En mayo, en Palma, un hombre y una mujer fueron detenidos por presuntamente maltratar a sus dos hijos menores después de que uno de ellos alertara de la situación en un centro hospitalario.
En otro caso, la combinación entre el aviso de un pediatra y los informes elaborados por profesionales de un centro educativo permitió detectar una situación de maltrato que afectaba a tres menores. La madre perdió la custodia el pasado mes de junio.









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