“Durante los últimos dos años se ha hablado sin cesar de los niños y niñas de Gaza. Se han documentado sus muertes y heridas. Se ha descrito su sufrimiento.
Pero lo que ha sido menos visible es algo mucho más sencillo e increíblemente importante: sus propias voces. Por eso UNICEF puso en marcha la iniciativa La Gaza que queremos. Hoy puedo compartir no solo lo que la infancia de toda la Franja ha soportado, sino también lo que está pidiendo.
La Gaza que queremos recoge la perspectiva de los niños y niñas sobre la recuperación y reconstrucción en la Franja de Gaza y aborda un vacío crucial: qué quieren para su propio futuro.
Al documentar sus prioridades y opiniones, la iniciativa contribuye a orientar una recuperación, reconstrucción y planificación de políticas centradas en la infancia, y refuerza la importancia de una participación significativa y sostenida de los niños y niñas en las decisiones sobre el futuro de Gaza.
Junto con nuestros aliados, trabajamos con niños y niñas de entre 5 y 18 años en las cinco gobernaciones de Gaza, incluidos niños con discapacidad. En total, 1.603 completaron un cuestionario estructurado y al menos 11.000 participaron en distintas actividades creativas, todas diseñadas para ser seguras y voluntarias. A ningún niño se le pidió revivir episodios de violencia.
Se les pidió imaginar la dignidad.
Se invitó a los niños y niñas a expresarse en las formas que prefieren y utilizan de manera natural: dibujos de barrios y parques, maquetas elaboradas con escombros y materiales reciclados, poemas, relatos cortos y cartas. También participaron mediante murales colectivos, obras de teatro y encuestas sencillas apoyadas por facilitadores capacitados.
Estos dibujos y poemas no son simbólicos. Son datos y evidencia expresados con lápices de colores, cartón y valentía. Cuando miles de niños y niñas, de distintas edades y lugares, dibujan de forma independiente elementos muy similares árboles, escuelas, hospitales, calles limpias, parques infantiles. No es casualidad. Es un llamamiento directo al mundo. Quieren recuperar su infancia.
Hace tres semanas, en la Franja de Gaza, conocí a Hala, una adolescente de 15 años en una escuela temporal de UNICEF en Deir El Balah. Me dijo: “haber perdido la escuela afectó mucho a mi aprendizaje. La educación es importante para mi futuro, así que sueño con una vida segura: tener un hogar estable, mi propia habitación y una buena escuela donde pueda aprender y crecer”.
En una sola frase, Hala resumió lo que escuché tantas veces en Gaza: los niños y niñas quieren un hogar digno, quieren seguridad y quieren volver a las aulas. Todas las personas responsables de la toma de decisiones deben escuchar su llamamiento y convertirlo en máxima prioridad. No son demandas extraordinarias. Son los fundamentos de la infancia.
A través de la iniciativa La Gaza que queremos, los niños y niñas nos están diciendo no solo lo que han perdido, sino lo que debe venir ahora. Lo primero es el refugio y la seguridad. Su deseo más profundo es simplemente poder dormir toda la noche y caminar hacia la escuela sin miedo. Sin embargo, desde el inicio del alto el fuego, se ha informado de la muerte de más de 135 niños y niñas en la Franja de Gaza.
En segundo lugar, quieren escuelas reales, no tiendas de campaña. Escuelas con paredes y techos adecuados. Escuelas donde se sientan seguros. Con pupitres, baños, agua corriente, bibliotecas y patios de juego. Escuelas que no funcionen como refugios para familias desplazadas, sino como espacios donde la infancia pueda retomarse. Para los niños y niñas de Gaza, la escuela representa normalidad, estabilidad y posibilidad.
En tercer lugar, describieron hospitales tranquilos, limpios y seguros. No lugares que “huelan a miedo”, ni espacios donde se sientan inseguros. Una y otra vez piden apoyo para la salud mental junto con la atención física. He conocido a demasiados niños cuyos cuerpos habían sanado, pero cuyo miedo no. La infancia sabe que el trauma no termina cuando cesan los bombardeos.
En cuarto lugar, el juego no es un lujo. Los más pequeños, en particular, lo expresan con claridad: parques, playas, campos deportivos, lugares seguros para jugar. Jugar es la manera en que recuperan lo que la guerra les arrebató. No se limitaron a compartir sueños y deseos; también ofrecieron plazos y prioridades a los adultos responsables de la reconstrucción de Gaza.
Nos dijeron:
Primero, seguridad, refugio, escuelas temporales y primeros auxilios psicológicos.
Después, hogares permanentes, escuelas, parques y clínicas.
Más adelante, universidades, industrias, centros culturales y lugares de memoria.
Esta es una hoja de ruta para la recuperación escrita por niños y niñas que conocen la pérdida, pero también la esperanza. Una recuperación que ignore sus voces les fallará a ellos y fallará a Gaza.
También quiero compartir la voz de Mayar, de 14 años. Durante las conversaciones de La Gaza que queremos, nos dijo: “La vida ha sido muy difícil; ningún niño debería vivir algo así. La Gaza que quiero es un lugar bonito, con hospitales, escuelas y edificios seguros. Resulté herida en la guerra y me afectó mucho. Cada vez que escucho un ataque aéreo, me asusto. Pero durante la actividad de La Gaza que queremos me sentí mucho mejor por dentro”.
Escuchar a la infancia no es opcional. Es el estándar mínimo para una recuperación creíble. Porque la Gaza que describen no es abstracta. Es la Gaza en la que quieren y tienen derecho a crecer”.
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