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✅ ¿Urbanismo a medida en Marratxí? Terrenos vecinos, decisiones opuestas y un posible pelotazo millonario



✍ El Ciudadano HablaEn Marratxí cada vez más vecinos se preguntan qué está ocurriendo realmente con los terrenos situados en el entorno del Pla de na Tesa, junto a Son Bonet, donde decisiones urbanísticas aparentemente contradictorias han generado una fuerte sensación de desigualdad y falta de transparencia. La polémica gira especialmente en torno a dos ámbitos prácticamente colindantes, separados apenas por una calle: la UE 4.07, cuya urbanización fue rechazada alegando falta de agua, y la UE 4.11 (Cas Capità), donde en cambio el desarrollo urbanístico ha podido seguir adelante.

La situación resulta difícil de entender para muchos residentes porque los terrenos están situados en la misma zona, con características muy similares y rodeados por áreas urbanizadas. La unidad de ejecución UE 4.07 fue paralizada tras informes técnicos avalados por el Govern de les Illes Balears, que señalaban la imposibilidad de garantizar el abastecimiento de agua para nuevas viviendas. El argumento oficial fue que el acuífero y las infraestructuras existentes no podían soportar un aumento de consumo.

Sin embargo, a muy pocos metros de distancia se encuentra la unidad de ejecución UE 4.11, vinculada al entorno de Cas Capità, donde sí se ha permitido avanzar en la planificación urbanística. Ubicado en el antigua empresa Carma, para muchos vecinos la contradicción es evidente, porque ambos ámbitos están prácticamente unidos y comparten accesos, redes cercanas y servicios urbanos. La pregunta que se repite es sencilla pero incómoda: si falta agua en un terreno, cómo puede sobrar en el de al lado.

La controversia aumenta todavía más al comprobar que entre ambas zonas existen invernaderos en explotación, instalaciones agrícolas que consumen agua de forma continuada y que se encuentran a escasos metros de los terrenos donde se argumentó la escasez hídrica. Esta situación alimenta la sospecha de que el problema podría no ser únicamente técnico sino también urbanístico o incluso económico.

Los terrenos se sitúan junto a la rotonda que distribuye el tráfico hacia el Pla de na Tesa, en una zona estratégica que conecta con el polígono de servicios y bordea el aeródromo de Son Bonet. Se trata de uno de los espacios con mayor presión urbanística del municipio, donde el valor del suelo puede multiplicarse si se autoriza la construcción.

Muchos residentes consideran que el paso de suelo no urbanizable a urbanizable en esta zona supone una operación económica millonaria, lo que explicaría el interés de promotores inmobiliarios en determinados ámbitos. Esta revalorización es precisamente lo que en el lenguaje popular se conoce como un pelotazo urbanístico, un término que vuelve a aparecer en las conversaciones vecinales ante la sensación de que algunos terrenos reciben un trato distinto a otros sin una explicación clara.

Otro elemento que genera dudas es la situación de los suelos colindantes con las edificaciones de Cas Capità. Según la normativa urbanística, cuando un terreno está rodeado mayoritariamente por servicios urbanos su clasificación suele ser suelo urbano o Espacio Libre Público (ELP). En esta zona existen parcelas que están prácticamente integradas dentro del tejido urbano y rodeadas de calles asfaltadas, viviendas y redes de suministro.

Si finalmente esos terrenos no pueden urbanizarse, muchos vecinos plantean una pregunta directa al Ajuntament de Marratxí: si no pueden ser urbanos, ¿se convertirán en Espacio Libre Público o seguirán bloqueados indefinidamente? Tampoco sobre esta cuestión existe una respuesta clara.

La falta de información detallada sobre los informes técnicos, los criterios aplicados y los intereses económicos implicados ha generado un clima creciente de desconfianza. Los vecinos no discuten únicamente un proyecto concreto sino la sensación de que las decisiones urbanísticas podrían estar siguiendo una lógica difícil de comprender desde fuera de la administración.

La polémica no deja de crecer porque las diferencias de tratamiento afectan a terrenos prácticamente idénticos. La UE 4.07 fue descartada por falta de agua, mientras la UE 4.11 sigue adelante en su tramitación y los invernaderos cercanos continúan funcionando con normalidad. Esta realidad ha consolidado una duda que cada vez se escucha con más frecuencia en Marratxí: si los terrenos son iguales, ¿por qué las decisiones son distintas?

Sin una explicación técnica comparativa clara y accesible para los ciudadanos, el debate seguirá abierto y la sospecha de un urbanismo decidido en los despachos seguirá creciendo entre los vecinos del Pla de na Tesa.


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