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✅ Adiós al mito del “rebote de grasa” infantil: el aumento del IMC es músculo, no obesidad

Un estudio desmonta el mito del rebote de grasa en niños y revela que el aumento del IMC se debe al crecimiento muscular, no a obesidad 


Niño mientras se evalúa su desarrollo saludable en un entorno educativo
Archivo-Niño esperando mientras se evalua su salud


Asociación de Medios de Comunicación Digitales/

La ciencia propone sustituir el IMC por la relación cintura-estatura para evaluar mejor la salud infantil

Durante más de 40 años, el aumento del índice de masa corporal (IMC) en niños a partir de los 5 o 6 años ha sido interpretado como una señal de alerta de obesidad. Sin embargo, un nuevo estudio científico desmonta esta creencia y apunta a una explicación muy distinta: no es grasa, es músculo.

La investigación, liderada por la Universidad del Este de Finlandia, cuestiona la teoría del llamado “rebote de adiposidad”, formulada en 1984, que vinculaba ese repunte del IMC con un mayor riesgo de obesidad futura. Según los nuevos datos, ese incremento forma parte de un proceso natural de crecimiento y fortalecimiento muscular en la infancia.

Los expertos explican que el IMC puede resultar engañoso, ya que no distingue entre masa grasa y masa muscular. Por ello, un aumento en este índice no implica necesariamente un empeoramiento de la salud, sino que puede reflejar un desarrollo corporal positivo.

En este sentido, el estudio propone un cambio de enfoque: en lugar de centrarse en el peso, recomienda utilizar el índice cintura-estatura (WHtR), una medida más precisa para evaluar la grasa corporal. A diferencia del IMC, este indicador permite detectar con mayor fiabilidad el exceso de adiposidad.

Los resultados, obtenidos tras analizar datos de miles de niños y realizar seguimientos durante años, muestran que no existe un verdadero “rebote” de grasa corporal. De hecho, lo que ocurre es un reajuste en la composición del cuerpo, donde aumenta la masa magra mientras la grasa no sigue el mismo patrón.

Además, los investigadores subrayan que este fenómeno no puede modificarse mediante dietas o intervenciones tempranas, ya que forma parte del desarrollo normal. Por ello, advierten de que no es necesario aplicar medidas clínicas ni restricciones alimentarias basadas únicamente en este cambio del IMC.

El mensaje de los expertos es claro: es momento de abandonar una idea que ha condicionado durante décadas la pediatría. En lugar de alarmarse por el peso, recomiendan observar el crecimiento de forma global y permitir que los niños se desarrollen de manera natural.



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