✅ El PSOE se hunde entre el desprecio y el escándalo: Andalucía prepara una derrota histórica

Marlaska desaparece mientras España entierra a dos guardias civiles asesinados por los narcos

La frase de María Jesús Montero que ha indignado incluso a votantes socialistas.

El PSOE andaluz afronta con máxima tensión unas elecciones marcadas por el temor a una derrota histórica agravada por polémicas y errores del Gobierno
La preocupación se instala en el PSOE andaluz ante unas encuestas que anticipan un desplome histórico


✍COINPE/

El PSOE teme un desplome histórico en Andalucía y ya busca culpables internos

Con apenas unas horas de campaña por delante, el PSOE afronta un escenario marcado por el miedo, la desmovilización y la creciente sensación de que Andalucía puede convertirse en el símbolo de una de sus peores derrotas políticas. En el seno del partido aumenta la preocupación ante unos sondeos que anticipan un desplome histórico, situando a los socialistas incluso por debajo de su peor resultado electoral en la comunidad andaluza.

La inquietud no responde únicamente a los números. Lo que verdaderamente alarma en las filas socialistas es la percepción de que la campaña no ha conseguido cambiar el estado de ánimo del electorado. Durante décadas, numerosos expertos defendieron que una buena campaña podía alterar las tendencias y rescatar candidaturas en apuros. Sin embargo, otros analistas sostienen que las elecciones modernas se deciden mucho antes de los mítines finales y que el margen para modificar votos es hoy extremadamente reducido.

En Andalucía, el PSOE se aferraba a una vieja tradición política: la posibilidad de que el PP cometiera alguno de esos errores graves que históricamente han condicionado campañas decisivas. Esa era una de las últimas esperanzas socialistas. Pero el golpe no llegó desde la oposición, sino desde el propio Gobierno.

La ausencia del ministro Fernando Grande-Marlaska en el funeral de los dos guardias civiles asesinados por los narcos provocó una fuerte indignación pública. A ello se sumaron las polémicas declaraciones de la candidata María Jesús Montero, que calificó aquellas muertes como “accidentes laborales”, una expresión que desató durísimas críticas y alimentó el malestar incluso entre votantes tradicionales de la izquierda.

El problema para el PSOE no es únicamente electoral. Es también moral y simbólico. La sensación de desconexión con la realidad social, la frialdad institucional ante la tragedia y la incapacidad para controlar el relato político han terminado por convertir los últimos días de campaña en una auténtica pesadilla para los socialistas andaluces.

El domingo se comprobará si el castigo que anticipan las encuestas se convierte finalmente en una derrota histórica.


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