✅ Corea del Norte: ¿por qué apagar la radio o la televisión puede ser tan peligroso?

En este país, apagar la televisión podría convertirte en un criminal

Testimonios e informes describen un sistema de vigilancia sobre radios y televisores, donde cualquier manipulación puede acarrear graves consecuencias.

Corea del Norte: la inquietante realidad detrás de sus radios y televisores
Aquí, cambiar de canal podría costarte la libertad


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Por: PLATAFORMA INTERNACIONAL DE PERITOS JUDICIALES FORENSES

Fuentes oficiales: Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR).

En Corea del Norte, el acceso a la información permanece bajo un estricto control del Estado. Diversos testimonios de personas que lograron abandonar el país y organizaciones de derechos humanos sostienen que muchos radios y televisores están configurados para recibir únicamente las transmisiones oficiales.

A través de estos aparatos se emiten noticias del gobierno, discursos de los líderes y música patriótica, con el objetivo de difundir de forma constante los mensajes del régimen. Cualquier intento de modificar el dispositivo, alterar su funcionamiento o impedir la reproducción de las emisiones oficiales puede despertar sospechas entre las autoridades.

Las transmisiones suelen comenzar antes del amanecer y prolongarse hasta la noche, repitiendo de manera constante el contenido aprobado por el gobierno. Como consecuencia, el silencio deja de ser parte de la rutina para muchos ciudadanos, que conviven diariamente con la propaganda estatal.

Según distintos testimonios y organizaciones internacionales, inspectores gubernamentales realizan visitas sorpresa a los hogares para comprobar que los aparatos no hayan sido manipulados. Si detectan alguna alteración, los responsables pueden enfrentarse a castigos severos, incluidos trabajos forzados, de acuerdo con estos informes.

Ante esta realidad, muchos ciudadanos terminan adaptándose al sonido permanente de las emisiones oficiales. Para algunos, ignorar los mensajes se convierte en una forma de supervivencia dentro de un sistema donde la libertad de información y la libertad de expresión están fuertemente restringidas.

Quienes han conseguido salir de Corea del Norte relatan que una de las mayores sorpresas al llegar a otros países fue descubrir que apagar un televisor, cambiar de canal o simplemente disfrutar del silencio son decisiones que forman parte de la vida cotidiana. Un contraste que refleja el profundo nivel de control que ejerce el Estado sobre el acceso a la información.


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