El recinto de Son Fusteret de Palma fue el escenario elegido por Pablo Alborán para ofrecer un concierto que quedará grabado en la memoria de los miles de asistentes.
Quienes me conocen saben que llevo años asistiendo a conciertos, pero lo vivido anoche fue algo realmente mágico, inolvidable e increíble. Desde el primer momento sentí una emoción muy especial que recorría todo mi cuerpo. Fue uno de esos conciertos que permanecen para siempre en el recuerdo.
Hubo varios momentos en los que no pude evitar emocionarme hasta las lágrimas. La sensibilidad con la que Pablo Alborán interpreta cada canción y la forma en la que transmite sus sentimientos al público hacen que cada actuación sea única.
Pocas veces se vive un silencio tan absoluto y respetuoso durante un concierto como cuando el artista se queda únicamente con su piano y su voz. En varias ocasiones consiguió que miles de personas permanecieran completamente en silencio, disfrutando de cada nota.
El concierto comenzó a las 21:37 horas y finalizó a las 23:33 horas, casi dos horas de auténtico sentimiento. Durante el espectáculo hizo un recorrido por las canciones de su último trabajo sin olvidar los grandes éxitos que marcaron el inicio de su carrera, motivo por el que esta gira recibe el nombre de "KM0".
A lo largo de la noche demostró su enorme talento musical interpretando temas al piano, con la guitarra y también con los timbales, dejando claro que es un artista muy completo.
Uno de los momentos más inesperados de la noche fue la aparición de Mari de Chambao como artista invitada. Ambos interpretaron juntos una preciosa canción con un marcado toque flamenco, recordando las raíces andaluzas de Pablo Alborán. De hecho, durante todo el concierto estuvieron presentes varios guiños y matices flamencos que fueron muy aplaudidos por el público.
Otro de los instantes más emotivos llegó con la interpretación de "Planta 7", una canción dedicada a poner en valor la labor de los profesionales de la sanidad española. Antes de interpretarla, el cantante quiso agradecer públicamente el esfuerzo y la dedicación de quienes trabajan cada día cuidando de los demás, provocando una gran ovación entre los asistentes.
Tampoco quiso olvidarse del deporte español. En un momento del concierto lanzó un mensaje que fue recibido con entusiasmo por el público: "¡Y que viva nuestra selección española!", despertando una sonora ovación.
Uno de los detalles más cercanos de la noche fue cuando Pablo Alborán decidió detener el concierto para leer varias pancartas que habían preparado sus seguidores. Incluso invitó a varias personas a subir al escenario, regalándoles un momento que, sin duda, nunca olvidarán.
Podría pasarme horas escribiendo sobre todo lo que vivimos en este concierto. Lo único que puedo decir es que tanto yo como mis dos acompañantes, Vanesa y Laura, salimos completamente enamoradas de la música y, sobre todo, del espectáculo que nos regaló Pablo Alborán.
Al finalizar la actuación intentamos saludar al artista. Casi lo conseguimos. Pudimos verlo dentro de su coche antes de marcharse y, aunque nos comentó con mucha amabilidad que ya debía irse, tuvo un gesto muy cercano con nosotros que demuestra, una vez más, la sencillez y la educación que le caracterizan.
Sin duda, el concierto celebrado en el recinto de Son Fusteret de Palma volvió a demostrar por qué Pablo Alborán es uno de los artistas más queridos del panorama musical español. Una noche llena de emoción, calidad musical, cercanía y sentimiento que permanecerá durante mucho tiempo en el recuerdo de todos los asistentes.





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