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Un experto del CSIC advierte que el mayor enemigo es el sedentarismo,pequeñas pausas activas durante el día también mejoran la salud cerebral
El sedentarismo no solo afecta al corazón o a los músculos, también perjudica directamente al cerebro. Así lo explica el neurocientífico José Luis Trejo, director del Grupo de Estilo de Vida y Cognición en el Instituto Cajal, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
En su libro ¿Qué sabemos de? El cerebro en movimiento, el investigador detalla cómo la actividad física regular tiene un impacto directo en la capacidad cognitiva, la conexión neuronal y el estado de ánimo.
Estos son los cinco principales beneficios del ejercicio para el cerebro:
1. Aumenta la capacidad cognitiva
El ejercicio mejora funciones como la memoria, la atención y la capacidad de aprendizaje. Está especialmente relacionado con el buen funcionamiento del hipocampo, área clave para la memoria.
2. Favorece la conexión entre neuronas
La actividad física facilita la sinapsis, es decir, la comunicación entre neuronas, lo que mejora la eficiencia de los circuitos cerebrales.
3. Potencia la inteligencia y los efectos procognitivos
Al combinar mayor capacidad cognitiva y mejor conectividad neuronal, el ejercicio tiene un efecto global procognitivo, ayudando a mantener el cerebro más activo y funcional.
4. Mejora el estado de ánimo
El ejercicio actúa como un ansiolítico y antidepresivo natural, regulando el estado de ánimo y reduciendo los niveles de estrés.
5. Incrementa la irrigación sanguínea cerebral
La actividad física aumenta el flujo sanguíneo en el cerebro, especialmente en las zonas más activas, mejorando el aporte de oxígeno y nutrientes.
No basta con una hora al día
El experto advierte que no es suficiente con ir al gimnasio una hora si el resto del día se pasa sentado. Para obtener beneficios reales, recomienda realizar al menos 30-40 minutos de ejercicio continuado, pero también interrumpir el sedentarismo con pequeños “snacks de movimiento”.
Estos pueden consistir en acciones breves, de unos cinco minutos, como subir escaleras, hacer sentadillas o caminar unos minutos cada hora. Lo importante es romper los periodos prolongados de inactividad.
Además, recuerda que en el cerebro “más no siempre es mejor”: el exceso de intensidad y el estrés del deporte de élite pueden reducir parte de los beneficios.
La conclusión es clara: moverse con regularidad y evitar largos periodos sentado es una de las estrategias más eficaces para proteger y potenciar la salud cerebral.









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