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✅Ni charlas ni castigos: el hábito en casa que protege a tus hijos del alcohol, las drogas y el tabaco (y el vaper)

Archivo - Familia comiendo

Asociación de medios de comunicación digitales/

Un estudio de la Universidad Tufts revela que un gesto cotidiano puede reducir de forma significativa el consumo de sustancias en la adolescencia.

Las cenas familiares regulares pueden convertirse en una herramienta clave para prevenir el consumo de alcohol, drogas, tabaco y cigarrillos electrónicos entre los adolescentes. Así lo concluye un nuevo estudio elaborado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Tufts, en Estados Unidos, que refuerza la importancia del entorno familiar en la protección de la salud juvenil.

La investigación, publicada en el Journal of Aggression, Maltreatment & Trauma, analizó los datos de una encuesta realizada a 2.090 adolescentes de entre 12 y 17 años y a sus padres. El estudio evaluó tanto la calidad de las comidas familiares —comunicación, disfrute compartido, ausencia de distracciones digitales— como el consumo de sustancias en los seis meses previos.

Los resultados muestran que una mayor calidad en las cenas familiares se asocia con una reducción de entre el 22 % y el 34 % en el consumo de sustancias entre aquellos adolescentes que no han sufrido experiencias adversas en la infancia o las han vivido en niveles bajos o moderados. Según los investigadores, el factor clave no es el menú ni el horario, sino la relación y la interacción que se genera entre padres e hijos.

La autora principal del estudio, Margie Skeer, subraya que compartir este espacio cotidiano favorece una comunicación abierta, una mayor supervisión parental y vínculos familiares más sólidos, lo que se traduce en mejores resultados a largo plazo para la mayoría de los jóvenes.

No obstante, el estudio también advierte de sus límites. En adolescentes que han experimentado cuatro o más experiencias adversas graves —como violencia, abuso, problemas de salud mental en el entorno familiar o consumo de drogas en casa—, las cenas familiares ofrecen una protección limitada. En estos casos, los expertos recomiendan intervenciones más específicas, centradas en el apoyo psicológico y en enfoques sensibles al trauma.

Los investigadores destacan que estos hallazgos pueden ayudar tanto a profesionales de la salud y la educación como a las familias a diseñar estrategias de prevención más realistas, basadas en hábitos accesibles y sostenibles en el día a día.



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