Un estudio alerta de que uno de cada diez pacientes con sangre en la orina muere en tres meses si no se diagnostica a tiempo
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Un estudio internacional señala que realizar pruebas diagnósticas en las primeras 48 horas puede reducir el riesgo y acelerar la detección de cáncer
La presencia de sangre visible en la orina, conocida médicamente como hematuria, es un síntoma que muchos pacientes tienden a minimizar, pensando que se trata de una infección urinaria leve o un problema pasajero. Sin embargo, los especialistas advierten de que puede ser una señal de enfermedades graves y requiere atención médica inmediata.
Un estudio del Hospital Universitario St Vincent de Dublín (Irlanda) ha revelado que uno de cada diez pacientes que acude a urgencias con sangre visible en la orina fallece en los tres meses posteriores. La investigación, denominada WASHOUT, se presentó en el Congreso de la Asociación Europea de Urología (EAU26) celebrado en Londres.
El trabajo también concluye que una exploración diagnóstica realizada en las primeras 48 horas tras llegar a urgencias podría reducir significativamente el riesgo de mortalidad, además de permitir detectar antes posibles enfermedades graves.
Los investigadores descubrieron que aproximadamente uno de cada cuatro pacientes que acudieron a urgencias con este síntoma tenía un cáncer subyacente, siendo el cáncer de vejiga el diagnóstico más frecuente.
Cada año, alrededor de 25.000 personas acuden a los servicios de urgencias en el Reino Unido por presentar sangre en la orina. Sin embargo, el estudio señala que la atención que reciben estos pacientes varía considerablemente según el hospital o el médico que los atienda, debido a la falta de protocolos clínicos basados en evidencia sólida.
Según los datos analizados, solo el 53 % de los pacientes recibe una ecografía y aproximadamente un 35 % requiere cirugía, mientras que otros son dados de alta o permanecen ingresados en observación.
El estudio, que analizó la evolución de más de 8.500 pacientes en 380 hospitales de todo el mundo durante un periodo de 90 días, concluye que la rapidez en el diagnóstico es clave para mejorar el pronóstico.
Los especialistas recomiendan que los pacientes con hematuria se sometan a pruebas diagnósticas como una tomografía computarizada o una cistoscopia en las primeras 48 horas, lo que permite determinar con mayor rapidez la causa del problema y establecer el tratamiento adecuado.
De hecho, los pacientes que no recibieron pruebas ni tratamiento adecuado presentaron un 2,5 % más de probabilidades de morir en los tres meses siguientes, además de estancias hospitalarias más prolongadas y mayor riesgo de reingreso.
En el caso de los pacientes con cáncer, el estudio revela que quienes se sometieron a pruebas en las primeras 48 horas obtuvieron un diagnóstico en aproximadamente un día, mientras que aquellos que fueron dados de alta sin pruebas tuvieron que esperar hasta tres semanas de media para conocer la causa del problema.
La investigación fue dirigida por la uróloga Nikita Bhatt, quien subraya que la hematuria es un problema frecuente pero a menudo infravalorado en los servicios de urgencias.
Los especialistas insisten en que ver sangre en la orina nunca debe ignorarse, ya que puede ser la primera señal de enfermedades importantes. Por ello, recomiendan consultar con un médico lo antes posible y realizar las pruebas necesarias para identificar su origen.







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