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Toledo 68 víctimas. ¡Basta de abandono!
El 21 de enero tras la tragedia de Córdoba. Se repite la pesadilla en Toledo con 68 víctimas más.
¿Hasta cuándo lo vamos a permitir? La historia se repite hoy mismo.
El pasado 21 de enero de 2026 publicamos este artículo tras la trágica noticia del accidente ferroviario en Córdoba, que sacudía a todo el país dejando al menos 41 fallecidos y decenas de heridos en el primer gran desastre de la alta velocidad española. Aquel suceso destapó el deterioro de las infraestructuras, la falta de mantenimiento y la negligencia de un Ministerio de Transportes que prefirió ignorar las repetidas advertencias e informes de los propios maquinistas.
Hoy, 28 de octubre de 2026, las peores advertencias se vuelven a cumplir y la pesadilla se repite: una nueva y desgarradora tragedia ferroviaria ha golpeado en Toledo, cobrándose ya la vida de al menos 68 personas.
No podemos asumir las averías, los descarrilamientos y las pérdidas de vidas humanas como una macabra «nueva normalidad». Mientras se presume de récords y se ignoran las alertas técnicas, los ciudadanos siguen pagando con sus vidas la falta de gestión y mantenimiento de la red nacional.
Exigir responsabilidades políticas y dimisiones inmediatas no es politizar una tragedia: es ejercer el derecho democrático a exigir seguridad y justicia. El silencio y la inacción nos cuestan vidas. ¿Hasta cuándo lo vamos a permitir?
“El ferrocarril vive el mejor momento de su historia”. Con esta afirmación pública, Óscar Puente, ministro de Transportes, describía hace un año el estado de la red ferroviaria española. Hoy, esas palabras contrastan de forma dramática con la realidad tras la tragedia ferroviaria de Córdoba, que ha dejado al menos 41 personas fallecidas y 39 hospitalizados, según las cifras confirmadas.
El siniestro constituye el primer gran accidente en la alta velocidad ferroviaria desde que el AVE inició su actividad en 1992, rompiendo una trayectoria histórica que situaba a España como referente internacional en seguridad ferroviaria. Un suceso de esta magnitud era considerado hasta hace poco impensable en un país con una de las redes de alta velocidad más extensas del mundo.
Sin embargo, diversos profesionales del sector y usuarios habituales vienen alertando desde hace años de un deterioro progresivo de las infraestructuras ferroviarias. Desde que Óscar Puente asumió el Ministerio de Transportes, los retrasos, las averías y las incidencias técnicas han dejado de ser excepciones para convertirse en una constante diaria.
Este deterioro, asumido por muchos como una peligrosa “nueva normalidad”, ha terminado teniendo el peor desenlace posible: la pérdida de vidas humanas. De entre todos los escenarios, se materializó el más grave.
Las primeras informaciones técnicas apuntan a una rotura en la vía y a un fallo en la soldadura como causas probables del accidente. El ministro ha afirmado que el tramo estaba “completamente renovado” desde el mes de mayo, pero ha omitido que maquinistas y usuarios llevaban tiempo denunciando vibraciones anómalas en ese mismo punto.
De hecho, el sindicato mayoritario de maquinistas remitió en agosto del año anterior un escrito formal alertando de los problemas existentes y solicitando medidas correctoras urgentes. Dichas advertencias no fueron atendidas.
📢 RECOGIDA DE FIRMAS IMPULSADA POR HAZTEOIR
Ante la gravedad de los hechos, la plataforma cívica HAZTEOIR ha iniciado una recogida de firmas para exigir responsabilidades políticas inmediatas.
👉 HAZTEOIR pide la dimisión inmediata de Óscar Puente
Por respeto a las víctimas, por seguridad, por dignidad institucional y para evitar que una tragedia similar vuelva a producirse, miles de ciudadanos ya están alzando la voz.
Firmar no es politizar una tragedia: es exigir justicia y responsabilidad.
Tu firma cuenta. El silencio también tiene consecuencias.
Lejos de abordar las deficiencias estructurales de la red, una de las propuestas más polémicas asociadas al ministro fue plantear que los ciudadanos viajasen de pie en los trenes, una iniciativa que generó rechazo social y que no solucionaba los problemas de mantenimiento ni de seguridad.
En el ámbito político, se extiende la convicción de que Óscar Puente, como máximo responsable del área, ostenta la responsabilidad política directa por la negligencia que pudo desembocar en el accidente. Asimismo, se señalan responsabilidades en el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por su nombramiento y respaldo continuado al ministro.
El Ejecutivo ha insistido en que no debe “politizarse” la tragedia. No obstante, numerosos juristas y analistas recuerdan que exigir responsabilidades políticas no equivale a politizar, sino a ejercer un control democrático legítimo cuando existen indicios de mala gestión.
La controversia se intensifica tras conocerse que la empresa encargada de la renovación del tramo afectado estaría vinculada a la trama corrupta de Koldo, así como por la revelación de ayudas económicas del Gobierno español destinadas a la infraestructura ferroviaria de Marruecos, Egipto y Uzbekistán, mientras la red nacional mostraba claros signos de abandono.
Queda por esclarecer si existieron defectos estructurales derivados de corrupción o sobrecostes, pero lo que ya resulta indiscutible es la necesidad de depurar responsabilidades. La tragedia de Córdoba ha fracturado el relato oficial y ha situado en el centro del debate público la gestión del transporte ferroviario, la seguridad de los ciudadanos y la rendición de cuentas del poder político.
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