-->
Sígueme en Facebook  Sígueme en Twitter Sígueme en YouTube Sígueme en Instagram Sígueme en Telegram Sígueme en TikTok

 


Menopausia sin tabúes: cómo la dieta influye en los sofocos (IV)

✍️ Silvia Pérez: Subdirectora, sanitaria, terapeuta de animales y especialista en dietética y nutrición/

Cuarta entrega 

En entrega anterior, hablamos de los sofocos, uno de los síntomas más comunes (y, a veces, más molestos) de la menopausia. Descubrimos por qué se producen, a quién afectan, cuánto pueden durar y, sobre todo, cómo aliviarlos con herramientas naturales, alimentación adecuada y algunos trucos prácticos para el día a día.

Hoy seguimos avanzando. Porque cada síntoma que comprendemos nos permite vivir esta etapa con más claridad, cuidado y conciencia.

Alimentación y sofocos: lo que comes puede marcar la diferencia

Si estás atravesando la menopausia y convives con sofocos frecuentes, es posible que ya hayas probado de todo: abanicos, infusiones, ropa fresca, trucos para dormir...
Pero hay algo que muchas veces pasamos por alto: la relación entre lo que comemos y cómo se comportan los sofocos.

Tu alimentación puede ser una gran aliada... o todo lo contrario.

¿Por qué lo que comemos influye en los sofocos?

Cuando los niveles de estrógenos bajan, el cuerpo se vuelve más sensible a los cambios: temperatura, emociones, y también a lo que ingerimos.
Algunos alimentos estimulan el sistema nervioso o elevan la temperatura corporal, lo que activa o intensifica los sofocos.
Otros, en cambio, ayudan a regular las hormonas de forma natural, refrescan, calman y aportan equilibrio.

Alimentos que ayudan a reducir sofocos

Estos alimentos tienen un efecto regulador, antiinflamatorio o refrescante.
Incluirlos en tu día a día puede marcar la diferencia:

Soja natural (tofu, edamame, tempeh)
Contiene fitoestrógenos (isoflavonas), compuestos vegetales que actúan de forma parecida a los estrógenos humanos.

Semillas de lino y chía
Regulan hormonas, mejoran la digestión y ayudan a estabilizar el sistema endocrino.

Verduras de hoja verde (espinacas, rúcula, acelgas)
Aportan magnesio, calcio y antioxidantes que calman el sistema nervioso.

Frutas ricas en agua (papaya, melón, sandía, pera)
Hidratantes y depurativas, ayudan a mantener la temperatura corporal más estable.

Grasas saludables (aguacate, frutos secos crudos, aceite de oliva virgen extra)
Mejoran la función hormonal y reducen la inflamación general.

Legumbres y cereales integrales
Ricos en fibra y micronutrientes, equilibran el azúcar en sangre y evitan picos de calor.

Alimentos que pueden empeorar los sofocos

Sin saberlo, a veces estamos comiendo cosas que activan el “termostato interno” y lo alteran. Estos son algunos de los más comunes:

.Alcohol
Dilata los vasos sanguíneos y provoca sensación de calor.

Café o bebidas con cafeína
Estimulan el sistema nervioso y pueden activar sofocos, sobre todo si se toman en ayunas o por la tarde.

Comidas picantes
Suben la temperatura corporal y pueden desencadenar un sofoco inmediatamente.

Azúcar refinado y harinas blancas
Alteran el equilibrio hormonal y generan inflamación, que empeora muchos síntomas.

Bebidas muy calientes
Aunque sea una infusión saludable, si la tomas hirviendo puede desencadenar una subida brusca de temperatura.

Consejos prácticos para el día a día

.   Evita los ayunos prolongados: el cuerpo reacciona con más intensidad a los cambios bruscos
.   Come despacio y sin calor: el entorno donde comes también importa
.   Hidrátate durante el día: no solo con agua, también con caldos suaves, infusiones frías, frutas y verduras
.   Incluye pequeñas porciones de fitoestrógenos a diario: no hace falta abusar, pero sí mantener una constancia

Los fitoestrógenos son compuestos vegetales que actúan de forma similar (pero mucho más suave) al estrógeno humano. Se pueden incorporar de manera segura a través de la alimentación.

Precauciones importantes

-   Si tienes o has tenido cáncer hormonodependiente, problemas tiroideos o tomas medicación hormonal, consulta antes con un profesional de salud.

-   Más no es mejor: el consumo debe ser moderado y constante, no excesivo.

Recuerda:

Lo que comes no va a eliminar los sofocos de un día para otro, pero sí puede ayudarte a reducir su intensidad, frecuencia y duración.
La clave está en la regularidad y en observar cómo reacciona tu cuerpo.
Cada mujer es distinta. Lo importante es que te escuches, pruebes y ajustes tu alimentación con cariño y sin obsesión.

💛Te espero en la próxima entrega, donde seguiremos profundizando en cada uno de los síntomas que nos puede ocasionar la menopausia, para entenderlos mejor, afrontarlos con más calma y descubrir formas reales de cuidarnos en esta etapa.  

Si no te quieres perder ninguna publicación, pincha aquí👉 Menopausia sin Tabúes, porque la menopausia... nunca debió de ser un tabú.

Importante: si estás tomando medicación o tienes alguna condición de salud, es recomendable consultar antes con un profesional.

Publicar un comentario

0 Comentarios