✍Francisco José Castillo Navarro, Director General del Grupo Periódico de Baleares, Presidente Fundador de AMC/
Este 2026, España da un paso histórico que muchos amantes de los animales llevaban años esperando: nuestras mascotas ya no son consideradas “cosas”, sino seres sintientes y miembros de la familia, con derechos y protección legal. Este cambio no solo refleja la evolución de la ley, sino también el reconocimiento de lo que millones de personas sienten cada día: que nuestros perros, gatos y otros compañeros animales son verdaderos miembros del hogar, que nos brindan amor, compañía y alegría incondicional.
En nuestra redacción hemos recibido numerosos mensajes de lectores emocionados que celebran este cambio. Ana, de Madrid, nos contó que su perro Max siempre la acompaña en sus paseos y en momentos difíciles, y ahora se siente tranquila sabiendo que la ley reconoce oficialmente su vínculo. Jorge, de Valencia, nos escribió sobre su gata Luna, que ha sido un pilar en su vida desde que era un gatito, y comenta que esta ley le da la seguridad de que su bienestar siempre será considerado, incluso en situaciones legales complicadas.
Desde Mallorca, Carmen nos envió un mensaje lleno de emoción: su perra Nala es parte de su familia desde hace siete años, y dice que “Nala es mucho más que una mascota: es nuestra compañía, nuestra alegría diaria y la alegría de mis hijos. Saber que la ley la protege como a un miembro más de la familia nos hace sentir que no estamos solos en cuidar de ella”. Historias como estas se repiten en toda España, reflejando la profunda conexión emocional que tenemos con nuestros animales.
El impacto de esta reforma se siente especialmente en casos de divorcios o separaciones, donde la felicidad y estabilidad de las mascotas se coloca en el centro de las decisiones. Los jueces deben tener en cuenta el cuidado, el entorno y la conexión emocional que las mascotas tienen con sus familias humanas. Marta, de Sevilla, nos escribió diciendo que su perro Roco es parte de la rutina diaria de sus hijos y que “es imposible imaginar un hogar sin él; saber que la ley reconoce esto nos da mucha tranquilidad”.
Este reconocimiento legal también transforma nuestra percepción social de las mascotas. Cada lamido, cada ronroneo, cada mirada cómplice que compartimos con nuestros animales tiene un valor reconocido oficialmente. Ya no se trata solo de protegerlos de daños, sino de reconocer que forman parte de nuestras vidas de manera única, afectiva y permanente.
España avanza hacia una sociedad más compasiva y consciente, donde el cuidado de quienes nos acompañan se mide no solo por el cariño que sentimos, sino también por la protección que les brinda la ley. Por fin podemos decir con orgullo que nuestros peludos son familia de verdad, con derechos, con un lugar en nuestros hogares y un espacio seguro en nuestros corazones.
👉 Si quieres leer más artículos del autor, enlace: Francisco José Castillo Navarro
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