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La revisión concluye que sus efectos sobre el dolor podrían ser leves y de corta duración,los investigadores piden revisar la evidencia y las prioridades clínicas
El ejercicio físico se ha convertido en la recomendación casi automática para tratar la artrosis, especialmente en rodilla y cadera. Sin embargo, una nueva revisión científica pone en duda el alcance real de sus beneficios sobre el dolor y la función física.
La artrosis, también conocida como osteoartritis, es una enfermedad degenerativa crónica en la que el cartílago que recubre los extremos de los huesos se desgasta progresivamente, provocando dolor, rigidez y pérdida de movilidad. Afecta sobre todo a articulaciones de carga como la rodilla y la cadera, aunque también puede dañar manos, tobillos y hombros.
El primer gran freno en la evidencia
Un estudio liderado por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bochum y el Hospital Universitario de Copenhague, publicado en la revista científica RMD Open, ha realizado una revisión exhaustiva de la evidencia disponible hasta noviembre de 2025.
Los investigadores analizaron cinco revisiones sistemáticas (con 8.631 participantes) y 28 ensayos clínicos aleatorizados adicionales (4.360 participantes) centrados en artrosis de rodilla, cadera, mano y tobillo.
El análisis conjunto concluyó que el ejercicio se asocia a efectos leves y de corta duración sobre el dolor en artrosis de rodilla, en comparación con placebo o ningún tratamiento. Además, la certeza de la evidencia fue calificada como muy baja, y los efectos observados en estudios más amplios o a largo plazo fueron aún menores.
En artrosis de cadera, los efectos fueron considerados insignificantes, y en artrosis de mano, pequeños. Asimismo, los resultados fueron comparables a los obtenidos con educación del paciente, terapia manual, analgésicos, infiltraciones o incluso artroscopia en rodilla.
En algunos grupos concretos, el ejercicio fue menos efectivo que intervenciones quirúrgicas como la osteotomía o el reemplazo articular a largo plazo.
¿Hay que dejar de recomendar ejercicio?
Los autores subrayan que la evidencia es en gran medida inconclusa y cuestionan la promoción universal del ejercicio como único tratamiento de primera línea para todos los pacientes con artrosis.
No obstante, también recuerdan que el ejercicio aporta beneficios adicionales para la salud general, tiene un perfil de seguridad favorable y bajo coste, y puede ser la opción preferida por muchos pacientes.
En este sentido, los expertos sugieren que el abordaje de la artrosis debería ser más individualizado, valorando no solo el impacto sobre el dolor y la función, sino también otros factores como el estado general de salud, las preferencias del paciente y las alternativas terapéuticas disponibles.







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