Sánchez y la UE deben responder con firmeza ante el chantaje de Marruecos y Ceuta
El reciente asalto a Ceuta ha sido un claro ataque a la soberanía española, provocando un colapso local con un elevado coste humano, dejando decenas de fallecidos y exhibiendo de forma evidente la fragilidad fronteriza. Para la mayoría de españoles lo sucedido en Ceuta no es "una crisis migratoria", sino "una invasión", en la que "en torno a 80.000 personas dirigidas entraron de manera ilegal" en una ciudad de unos 85.000 habitantes.
Hay claros indicios de que este asalto fue dirigido o consentido por el gobierno marroquí, que sigue su poco amistosa política del continuo chantaje en los momentos de fragilidad de España. Hay que denunciar esta agresión propia de guerras híbridas, pero también que el gobierno de Pedro Sánchez no ha aprendido nada de la crisis de mayo 2021. Ahora ha sido una repetición, no sirven las excusas del efecto llamada debido a sentencias judiciales ya que los servicios de inteligencia de ambos países lo sabían con antelación y después hemos podido comprobar que cuando el gobierno marroquí quiere, impide estas invasiones. Era y seguirá siendo su obligación.
Ha sido un claro acto de hostilidad, no vemos la pretendida amistad que preconiza el gobierno español y esto no se puede consentir. Ya tuvimos otro grave incidente con Marruecos en julio 2002, la ocupación del Peñón de Perejil y lo resolvió con valor y autoridad el Presidente de Gobierno José María Aznar. Luego tuvimos la invasión de Ceuta mayo 2021 con PS y ahora de nuevo Ceuta.
El comportamiento y declaraciones del presidente del gobierno Sánchez escondido en la Mareta, la de sus ministros con declaraciones impropias, han sido vergonzosas e impropias de un gobierno democrático. Es evidente que PS es víctima de su autoritarismo, desprestigio e incompetencia. La agresividad del gobierno a las pertinentes críticas de la oposición y ciudadanía se asemeja a la de un gobierno chavista y bolivariano.
Comprobamos que las diferentes crisis de este mal gobierno no son resueltas con eficiencia, al contrario, se niega la mayor, sea por la falta de respuesta del gobierno como en la DANA, en el descarrilamiento de trenes de alta velocidad o en emergencias sanitarias. No asumen la menor culpa, la culpa es de los demás o de la oposición, aunque nos asalten 80.000 personas o mueran guardias civiles abordados por lanchas del narco o se ahoguen miles de inmigrantes en el mar por el maldito efecto llamada. Son los muertos de Sánchez y de Von der Leyen.
Sobre la Unión Europea, podemos decir que tampoco ha estado a la altura, aunque esta vez su respuesta invita a tener cierta esperanza al exigir que los menores sean devueltos a Marruecos. La legislación comunitaria y española son responsables del efecto llamada y de no saber poner freno a esta inmigración ilegal masiva.
El asalto ha sido sobre Ceuta, pero podrían haberlo realizado sobre Melilla, que se encuentra en una situación de mayor vulnerabilidad debido a la distancia a la península. También pueden ser objeto de similares invasiones, las Islas Canarias y Baleares. Ya están sufriendo una fuerte presión con la inmigración ilegal masiva.
El Eje estratégico Canarias-Estrecho-Baleares es la línea geoestratégica de defensa y control de ambos archipiélagos con el área del Estrecho de Gibraltar e integra Ceuta y Melilla. Define la frontera sur de España y Europa, un espacio vital para la proyección militar, la vigilancia del flanco sur europeo y el control de las líneas de comunicación marítima. La falta de atención del actual gobierno y la complicidad europea en materia de inmigración ilegal masiva nos sitúa en una posición de permanente vulnerabilidad.
La Seguridad Nacional española se entiende como la acción del Estado dirigida a proteger la libertad y el bienestar de sus ciudadanos, a garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales, así como a contribuir junto a nuestros socios y aliados a la seguridad internacional en cumplimiento de los compromisos asumidos. El responsable es el presidente del gobierno. La crisis de Ceuta exige la declaración de la situación de interés para la seguridad nacional.
En diciembre de 2019 publiqué un artículo en el que decía “Pedro Sánchez, un problema para la Seguridad Nacional”. Lo ha sido y ahora ya no es un problema, es posiblemente el mayor peligro para la democracia y para España. A lo largo de estos años hemos visto de todo, pero hemos llegado a un punto de no retorno. El comportamiento de PS es la de un traidor, no solo con los ceutíes, sino con todos los españoles. Ya ha sido denunciado por ello.
Me dirán ustedes cómo salir de estas crisis, la respuesta es sacando a este personaje de la Moncloa, a su partido que es cómplice y a sus colaboradores. España tiene que exigir a Marruecos que termine con su permanente chantaje, recordarles que Ceuta y Melilla eran España hace siglos y que Marruecos lo es desde 1956, que un próximo intento de invasión será contestado con severidad. A la UE que tome medidas contra esta invasión y dispone de un arma poderosa para hacerlo, denunciar el acuerdo preferente principal, el Acuerdo Euromediterráneo de Asociación de 1996, que además se ha ampliado al Sáhara Occidental. España y la UE deben cambiar la normativa en materia de inmigración irregular y flujos masivos.





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