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Un análisis científico evalúa si el Apple Watch puede ayudar a detectar la hipertensión y concluye que sus alertas son útiles como complemento, pero no sustituyen la medición con tensiómetro.
La hipertensión arterial continúa siendo uno de los grandes problemas de salud pública: en muchos casos no provoca síntomas y solo se detecta mediante mediciones periódicas. En este contexto, la expansión de los relojes inteligentes ha abierto la puerta a nuevas herramientas de cribado poblacional.
En septiembre de 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó la función de notificaciones de posible hipertensión del Apple Watch. Esta herramienta, que no utiliza manguito, emplea sensores ópticos para analizar patrones de flujo sanguíneo y alertar al usuario cuando detecta datos compatibles con cifras elevadas de tensión.
¿Detecta realmente la hipertensión?
La función no está diseñada para diagnosticar hipertensión, sino para generar alertas orientativas. Un estudio de validación previo mostró que:
Aproximadamente el 59% de las personas con hipertensión no diagnosticada no recibieron alerta (falsos negativos).
Cerca del 8% de quienes no tenían hipertensión sí recibieron una alerta (falsos positivos).
Un análisis posterior publicado en Journal of the American Medical Association, dirigido por investigadores de la University of Utah y la University of Pennsylvania, evaluó qué impacto tendría esta función si se utilizara de forma masiva en la población adulta de EEUU.
Depende mucho de la edad
Los resultados muestran que la utilidad de la alerta varía según el grupo de edad:
En menores de 30 años, recibir una alerta eleva la probabilidad de hipertensión del 14% al 47%. Si no hay alerta, baja al 10%.
En mayores de 60 años, recibir una alerta eleva la probabilidad del 45% al 81%. Pero no recibirla solo la reduce al 34%.
Es decir, cuanto mayor es la prevalencia de hipertensión en un grupo, más probable es que una alerta sea verdadera. Sin embargo, la ausencia de notificación resulta menos tranquilizadora en personas con mayor riesgo.
También se observaron diferencias entre grupos étnicos, en línea con las desigualdades conocidas en salud cardiovascular.
¿Puede sustituir al tensiómetro?
No. Las guías clínicas siguen recomendando medir la presión arterial con dispositivos validados de manguito, tanto en consulta como en el domicilio. El smartwatch puede ser una herramienta complementaria, pero no reemplaza la medición estándar.
Los expertos advierten además del riesgo de falsa seguridad: no recibir una alerta podría hacer que algunas personas pospongan revisiones médicas necesarias.
Cuando un paciente acude al médico tras recibir una alerta del reloj, la recomendación es clara: realizar una medición con tensiómetro de calidad en consulta y, si es necesario, confirmar con monitorización domiciliaria o ambulatoria.
El Apple Watch no diagnostica la hipertensión, pero puede ayudar a identificar personas que deberían medirse la tensión con métodos convencionales. Bien utilizado, puede favorecer el contacto con el sistema sanitario y la detección precoz. Mal interpretado, puede generar tranquilidad injustificada o alarmas innecesarias.
En definitiva, es una herramienta prometedora de salud digital, pero la medición con manguito sigue siendo el estándar para confirmar la hipertensión.









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