Mientras la República Democrática del Congo intenta contener uno de los brotes de ébola más preocupantes de los últimos años, las autoridades sanitarias se enfrentan a una amenaza adicional: la desinformación. En la ciudad de Bunia, epicentro de la epidemia en la provincia de Ituri, ha comenzado a extenderse una teoría conspirativa según la cual los medicamentos occidentales y los tratamientos proporcionados por médicos y organizaciones internacionales serían los responsables de provocar la enfermedad.
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| Personal sanitario atiende a pacientes durante el brote de ébola en Bunia, República Democrática del Congo |
Esta creencia, impulsada por rumores y mensajes difundidos a través de teléfonos móviles y redes sociales, está provocando que numerosos ciudadanos rechacen acudir a hospitales y centros de tratamiento.
El miedo y la desconfianza complican la lucha contra el virus
En mercados y barrios de Bunia, algunos residentes aseguran que los medicamentos administrados por personal sanitario extranjero son los causantes del ébola. La desconfianza hacia las autoridades y las organizaciones internacionales no es nueva en el este del país, una región marcada por décadas de violencia, conflictos armados y desplazamientos de población.
Expertos en salud pública advierten de que este contexto facilita la expansión de las teorías de conspiración y dificulta la aplicación de medidas para contener la epidemia.
Un brote que avanzó durante semanas sin ser detectado
De acuerdo con el Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote causado por la variante Bundibugyo del virus logró propagarse durante varias semanas antes de ser identificado oficialmente.
Los retrasos en los análisis y los problemas de diagnóstico permitieron que la enfermedad se extendiera por distintas zonas del este del país, aumentando el riesgo de transmisión.
La OMS ha señalado además que el seguimiento de contactos continúa por debajo de los niveles recomendados y que la resistencia de parte de la población representa uno de los principales obstáculos para frenar el avance del virus.
La radio local intenta frenar los rumores
Ante el crecimiento de la desinformación, periodistas locales han puesto en marcha iniciativas para recuperar la confianza de la población. En Bunia, el periodista Vérité Johnson creó un programa diario en la emisora Radio Télévision Mont Bleu, donde médicos y especialistas responden preguntas de los oyentes y desmontan las falsas creencias sobre el ébola.
Las autoridades sanitarias y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC) insisten en que la participación de las comunidades locales es esencial para detener la epidemia.
Una teoría conspirativa con antecedentes mortales
Las acusaciones contra médicos y organizaciones internacionales no son nuevas. Durante la gran epidemia de África Occidental entre 2014 y 2016, numerosos rumores señalaban a los trabajadores sanitarios como responsables de propagar la enfermedad.
Los organismos internacionales advirtieron entonces de que la desinformación contribuyó a aumentar los contagios, ya que muchas personas retrasaban la búsqueda de atención médica o evitaban acudir a los centros de tratamiento.
El desafío no es solo médico
Con cientos de casos registrados y más de un centenar de fallecidos, las autoridades congoleñas temen que el rechazo a los hospitales permita que el brote continúe expandiéndose.
El ébola, que se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas, requiere una detección temprana y una respuesta rápida para reducir la mortalidad y evitar nuevos contagios.
En Bunia, el reto ya no consiste únicamente en combatir un virus. También implica hacer frente al miedo, la desconfianza y las teorías de conspiración, factores que amenazan con agravar una crisis sanitaria que sigue poniendo a prueba al país.

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